¿Cómo sé si mi vehículo contamina demasiado? La forma más simple de detectarlo es utilizar los cinco sentidos. Si te fijas en lo que ves, oyes y hueles mientras conduces, podrás darte cuenta de si existe un exceso de emisiones.
Empezamos por la vista. En condiciones normales, los gases de escape apenas se ven. Así que si observas que de forma continuada sale humo negro, azul o muy blanco, es una señal de que el motor no está funcionando correctamente y de que la concentración de contaminantes puede ser superior a la habitual. En el caso de los vehículos más modernos, el testigo del motor encendido de forma permanente con el coche en marcha es otra alerta clara de que la centralita ha detectado una anomalía. Y muchas veces está relacionada con el sistema de emisiones.
¿Y el olfato? También ofrece pistas claras. Si notas un olor muy fuerte a combustible, un olor dulce y penetrante o uno especialmente desagradable, conviene sospechar. Los gases de escape pueden indicar posibles problemas en el sistema de inyección, en la combustión o en los elementos anticontaminación, como el catalizador o el filtro de partículas.
El oído también te ayudará. Presta atención a vibraciones extrañas del motor, ruidos metálicos en el tubo de escape o una pérdida de aceleración acompañada de un aumento del consumo. Todos son indicios de que merece la pena llevar el vehículo a un taller.
Ante cualquiera de estas señales, lo más recomendable es realizar una buena revisión. Recuerda hacerla siempre antes de venir a pasar la ITV. Una vez esté todo a punto, puedes pedir cita en cualquiera de las estaciones Controlauto ITV. Puedes hacerlo por teléfono o a través de la web.