¿Cómo protejo el vehículo del calor? Las olas de calor son cada vez más frecuentes y más intensas y los termómetros en verano siempre están por encima de los 30 grados. Incluso de los 40. Y el vehículo, al igual que las personas, sufre sus efectos. La DGT ya advierte de que el calor extremo es responsable de un buen número de las averías que se producen en carretera durante los meses de julio y agosto. Por eso, antes de salir de viaje o simplemente para el día a día, merece la pena revisar algunos puntos clave del vehículo.

Empezamos por la batería. La temperatura óptima de funcionamiento se sitúa entre los 14 y los 25 grados, por lo que por encima de ese margen las reacciones electroquímicas de su interior se aceleran y la autodescarga es más rápida. Es fácil que con 40 grados una batería prácticamente nueva pueda quedarse sin carga. Por eso revisa el nivel del líquido, las conexiones y, si tiene más de diez años, haz que un profesional confirme su buen estado antes de las vacaciones.

Los neumáticos también sufren con el calor. El asfalto puede alcanzar los 70 grados en pleno verano y eso acelera el desgaste de la goma e incrementa el riesgo de reventón. Por eso es recomendable comprobar que la presión es la adecuada según la carga del vehículo. Mira también que la banda de rodadura tenga una profundidad suficiente. El mínimo legal es de 1,6 milímetros, pero es recomendable no bajar de los 2 milímetros en verano. Y no te olvides de tener la rueda de repuesto en condiciones, sobre todo si vas a recorrer muchos kilómetros.

El tercer factor pueden ser los frenos. El calor reduce la eficàcia del líquido de frenos, principalment en descensos largos o vehículos muy cargados. Echa un vistazo al líquido y a las pastillas antes de viajar.

Hay más elementos que revisar en el vehículo. Hay que prestar atención a los otros líquidos y al sistema de refrigeración. Revisa el anticongelante y el aceite y comprueba que no haya fugas en el radiador. Un motor que se calienta demasiado es sinónimo de problemas serios, sobre todo en vehículos que acumulan años. Aprovecha para revisar también el aire acondicionado, que será un aliado imprescindible en los días de más calor.

Por último, hay medidas simples que también ayudan mucho: aparcar a la sombra o colocar un parasol, ventilar el interior antes de entrar, evitar las horas de más calor en los trayectos largos y, como conductor, hidratarte y hacer las pausas necesarias. El cansancio y el calor son una mala combinación al volante.

Ahora ya sabes cómo proteger el vehículo del calor. Todo ello acompañado de otro factor irrenunciable: la obligación de llevar la ITV al día. Hacerlo es la garantía de que el vehículo está en condiciones de circular con seguridad, tanto para ti como para el resto de usuarios de la vía. Si ha llegado el momento de pasar la inspección, pide cita en cualquiera de las estaciones Controlauto ITV. Puedes hacerlo por teléfono o a través de la web. No lo dejes para última hora porque los horarios de verano pueden hacer que haya variaciones o menos franjas libres.