
Cuando nuestro personal administrativo te atienda, necesitarás tener a mano el permiso de circulación y la ficha técnica del vehículo. Es posible que te pidamos también el recibo del seguro del vehículo, si no podemos encontrar tus datos en el Fichero Informatizado de Vehículos Asegurados. Además, si no eres el titular del vehículo necesitaremos que acredites tu identidad mostrando el DNI.
Una vez rellenados los datos en nuestro sistema, te pediremos que realices el pago de la inspección, ya sea en efectivo o con tarjeta de débito o crédito. Si te decides por esta segunda modalidad, debes saber que entrarás en el sorteo de una inspección gratuita para tu vehículo. Después de eso, te indicaremos hacia donde tienes que ir.
En las líneas de inspección nuestro personal examinará el estado de tu vehículo, de acuerdo con lo que marca la ley. Verás que te piden que enciendas determinadas luces, que pongas en marcha el limpiaparabrisas con líquido limpiaparabrisas, que abras el capó y hasta que hagas sonar el claxon.
No te preocupes si no tienes presente donde están todos los botones y mandos de tu vehículo, ya que nuestros inspectores te ayudarán sin ningún problema. De hecho, ellos están acostumbrados a ver coches de todo tipo y conductores que no saben dónde están las luces de niebla o la palanca para abrir el capó, por ejemplo. De todos modos, si quieres siempre puedes echar un vistazo a esta lista de mandos del vehículo que los conductores no siempre recuerdan cuando vienen a pasar la ITV.
También te pediremos que hagas avanzar el vehículo hacia unos rodillos que sirven para comprobar la eficacia y seguridad de los frenos que llevas en el coche. Avanza despacio, y ten en cuenta que cuando el vehículo se coloque en el equipo, que llamamos frenómetro, hará un pequeño bache que es del todo inofensivo para tu coche. Entonces deberás frenar suavemente hasta llegar al tope. Los inspectores te ayudarán a saber cuándo debes dejar de frenar, e incluso pueden sacar el vehículo del frenómetro, si necesitas su colaboración.
En un momento de tu visita, el inspector te pedirá que bajes del vehículo y le dejes ponerse un momento al volante. En las pruebas del control de emisiones, los inspectores necesitan hacer unas mediciones muy precisas apagando y encendiendo el motor, dejándolo al ralentí e incluso acelerando durante unos instantes. Al mismo tiempo, revisarán que los principales mandos funcionan de manera adecuada.
La última verificación que harán tu vehículo, excepto si es de dos o tres ruedas, se realiza sobre un foso. Para llegar hasta él tienes que hacer avanzar el vehículo en línea recta y poco a poco hasta que el inspector te avise. Puedes pedir a los inspectores que te ayuden a llevar el vehículo hasta allí, cogiendo el volante desde fuera o incluso conduciendo ellos mismos el vehículo.
En el foso te revisarán varios puntos imprescindibles para tu seguridad, por lo que te irán pidiendo que muevas el volante con movimientos cortos y rápidos, que no frenes, que frenes ... mientras unas máquinas les ayudan a comprobar que todo es correcto. Presta atención a las indicaciones que te dan y enseguida los inspectores te dirán que avances el vehículo y lo dejes aparcado fuera del túnel de inspección.
Enseguida llegará un inspector, que te comunicará el resultado de la inspección y te comentará, si se da el caso, las cuestiones importantes que han encontrado durante todo el proceso. Una vez hablado con el inspector que te entregará el resultado, tu primera ITV habrá terminado.
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